Alberto Chicote

WMvocento_admin
octubre 3, 2018

Es tan verdadero y concreto, tan brusco y caritativo, tan refinado y prosaico que está a punto de aclararnos de una vez la complejidad del oficio que encarna. Un programa de televisión, Pesadilla en la cocina, experimentado antes en el ámbito anglosajón por otro gran chef (el Kitchen Nightmares de Gordon Ramsay) ha proporcionado a Alberto Chicote la oportunidad de mostrar el perfil tierno y áspero de la actividad culinaria, una profesión exigente y responsable que brota de la vocación por complacer el gusto de los demás.
Solo desde dentro del espacio culinario se conoce de veras la emotividad de una función que en los últimos años viene reflejando tan solo su lado más amable y fotogénico. Pesadilla en la cocina -reality-cooking cuestionable o no por su contenido y trascendencia-, sirve, como mínimo, para demostrar que sí se nace cocinero. Chicote es el modelo más evidente. Alberto es un coloso del fogón que ha vivido su autenticidad con adversidades y satisfacciones. Un chef de raza y en forma, con una docena de años de éxito en el añorado Nodo de trajín culinario a la vista, cuya curiosidad, visión y dotes pedagógicas le permitieron componer la mejor brigada multiétnica del país.
Probablemente ese fue su hito profesional más destacado y célebre hasta ahora, con el añadido del control gastronómico de Pandelujo, iniciativa de la misma empresa a la que dotó de contenido asociando cocina tradicional y nueva tecnología. Formado en la Escuela de Hostelería de Madrid y en los fogones de Salvador Gallego, en Moralzarzal, con experiencias pasajeras en hoteles de Suiza, en Madrid fue pupilo del chef provenzal Ange García y de Belén Laguia en los históricos Lúculo y La Recoleta, antes de revelarse como chef de raza y vena tradicional en El Cenachero y en pionero de la fusión de la cocina mediterránea española y de las cocinas orientales al inaugurar Nodo en 1998, anticipándose con clarividencia a las renovadoras apetencias cosmopolitas del gourmet español. Alberto Chicote opina que la cocina es su templo y “trabajar en ella es una manera de entender la vida.” Su proximidad y competencia profesional ha sido objeto de reconocimientos frecuentes, como el de mejor chef de la Comunidad Madrid, otorgado por la Asociación Madrileña de Restauración en 2006. Sus recetas aparecen con frecuencia en publicaciones y medios informativos, como la sección en el dominical de El País o el programa de Toni Garrido en RNE Asuntos propios.
Y desligado de anteriores dependencias laborales, aborda un prometedor futuro del que aguardamos las competentes iniciativas personales que corresponden a su extraordinario rango profesional y convienen a la restauración hostelera española. En el curso de su participación en Madrid Fusión es posible (y deseable) que se despeje esa incógnita.

Por Luis Cepeda

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