Jorge Ordóñez

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octubre 3, 2018

Jorge Ordóñez es una de las personalidades más relevantes del vino español dentro y fuera de nuestro país. Es un adelantado, uno de esos hombres capaces de elevar la vista hacia el futuro mientras el resto de los mortales nos llenamos los ojos de presente. Inició su actividad comercial en los Estados Unidos en 1987. Eran tiempos oscuros para la exportación del vino español, que dormitaba en las estanterías inferiores de las vinotecas americanas llenándose de polvo. En plena eclosión de los vinos del Nuevo Mundo, solo el Jerez y los riojas clásicos mantenían el tipo, tímidamente.

Muchas cosas tenían que cambiar para que los vinos de nuestro país fuesen considerados de otra manera en Norteamérica y buena parte de lo que ocurrió, de lo que ha modificado desde entonces el panorama radicalmente, fue responsabilidad directa de Ordóñez. Fue él el primero en presentar al otro lado del Atlántico los albariños de Rías Baixas, los godellos de Valdeorras, los txakolís vizcaínos…

Un día, consciente de que el problema no radicaba solo en la baja consideración que tenían los consumidores hacia nuestros vinos, sino también en los propios vinos, en su concepción, se decidió a involucrarse también en el proceso de producción. El marketing y la comunicación eran, desde luego, imprescindibles para iniciar una nueva etapa, pero también lo era renovar los propios vinos. Entender lo que el mercado reclamaba y crear productos con los que satisfacer esa demanda. Pensar el vino desde la perspectiva de un consumidor exigente.

Así nació su grupo bodeguero, que tras distintas etapas se ha consolidado como Grupo Jorge Ordóñez y constituye una impresionante red de bodegas ubicadas en algunas de las mejores zonas productoras de España. El nexo común entre todas ellas es la búsqueda de la originalidad y la excelencia en el vino, tomando los procedimientos artesanales como guía y haciendo uso de toda la ayuda que aporta la tecnología actual.

Y si eso es lo que tienen en común, lo que las diferencia son sus enólogos. Prácticamente cada bodega cuenta con el suyo, configurando un elenco de profesionales de primer nivel mundial que son responsables de unos vinos que suelen situarse entre los mejor puntuados por las guías nacionales e internacionales más prestigiosas.

Nombrado en dos ocasiones Personalidad del Vino del año en EE.UU. por Robert Parker, el gran gurú del vino americano, Jorge Ordóñez es, sin duda, uno de los impulsores más solventes de la Marca España en el vino.

Por Miguel Ángel Rincón