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Albert Adriá cocina como Bruce Lee pelea

«Jugamos con la cocina, pero a hostia limpia», asegura el chef catalán. Madrid Fusión nombrará cocinero europeo del año al chef de ‘Enigma’, que revisó una trayectoria de cuatro décadas
«Jugamos con la cocina, pero a hostia limpia, como Bruce Lee». Palabra de Albert Adrià (L’Hospitalet del Llobregat, 1969), el hermano menor de Ferran Adrià, que se liberó hace tiempo de esta fraternal etiqueta para volar solo y muy alto. Hoy es una influyente figura en el competitivo y combativo mundo de la gastronomía, donde sigue «golpeando» como un referente mundial. Lo demostró una vez más en Madrid Fusión 2026, donde el hoy chef del biestrellado Enigma se reivindicó como un de los grandes, iniciando su ponencia mirándose en el Espejo de Bruce Lee -empezó con un video del legendario astro de las artes marciales- y sin hablar una sola palabra de repostería.
«Me dan premios y me quieren retirar», ironizó el chef, que miró al pasado con los ojos de una dilatada experiencia de cuatro décadas. Mostró algunas de sus elaboraciones en Enigma jugando con el mar y la tierra y remitiéndose a su paso por el Bulli. «Lo divertido de la cocina creativa es saber cuándo el plato está acabado. Lo difícil no es empezar, sino acabarlo», dijo antes de abordar algunas de sus preparaciones.
«Estuvo en el corazón de El Bulli durante muchos años y al final de Madrid Fusión será proclamado el el cocinero del año en Europa», anticipó José Carlos Capel, el creador del certamen. El «indefinible» Adrià atesora para él «un inmenso bagaje que convierte las cosas más sencillas en maravillas que llegan al corazón». «Hace una altísima cocina con recursos muy elementales», resumió.
Bagaje
«Se habla tanto de creatividad que parece que todos estamos inventando platos cada día, pero lo que hacemos es recrear. Revisando el bagaje al que da un muy buen enfoque» dice este veterano cocinero que cuenta en su recetario con 4000 formulaciones. «Soy un miedoso; mi prioridad es que el cliente acabe los platos y les guste Una hostia bien, dada es la mejor solución que puedes dar.
Entre ellas cocinó un puré de frambuesa sobre sobre una hoja de tapioca, imitando la forma de pimiento piquillo pasado por el microondas. «Es una sucesión hidratación y deshidratación que cabría presentar como un ‘Mochi de frambuesa’, apuntó.
Las espardeñas y la piel de bacalao fueron los ingredientes de su segunda receta. Una falsa raya - «aunque no me gusta llamarla así»-, con papas negras canarias, caldo de pollo, salsa matcha y setas de temporada. Cocino después una liebre, un plato de caza que ya tanteó en el legendario Bulli en 2010. Marinada en brandy y vino tinto el día anterior, la doró para obtener un tono tostado para servirla con consomé de la propia liebre cobertura de trufa negra y la gelatina de consomé.
Los guisantes lágrimas fueron la estrella de su tercera preparación, presentándolos en una vaina con una salsa con espinacas y acedera que les da un delicado punto de acidez.
Tras su periplo por un puñado de ciudades y restaurantes en Europa y América, el pequeño de las Adrià está hoy inmerso en la ejecución de nuevos proyectos y colaboraciones, como el restaurante ADMO de París, un espacio efímero de solo cien días de duración junto a maestros como Alain Ducasse, Romain Meder y Jessica Préalpato, Albert Adrià trabajó en elBulli entre 1985 y 2008, donde se ocupó de la pastelería y fue director creativo. En 2013 entró a formar parte del patronato de elBullifoundation creada por su hermano Ferran.
En 2006, antes de dejar el restaurante de Cala Montjoi, inauguró en Barcelona el Inopia Classic Bar, local pionero del concepto ‘gastrobar’. Entre 2011 y 2017 abrió también en Barcelona hasta siete restaurantes (41º, Tickets, Pakta, Bodega 1900, Niño Viejo, Hoja Santa y Enigma) en un proyecto global de diferentes conceptos gastronómicos con el nombre genérico de elBarri.
Tras firmar una alianza creativa de la mano de Ferran Adrià y Le Cirque du Soleil para el proyecto Heart Ibiza, abrió 50 Days by Albert Adrià en Londres, un restaurante pop-up en el lujoso Hotel GL Café Royal. Una iniciativa que derivó en Cakes & Bubbles, un restaurante dulce especializado en pastelería y vinos espumosos. En 2019 abrió en asociación con José Andrés el Mercado Little Spain en New York.
Además de los muchos reconocimientos para sus restaurantes, Albert Adrià recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 2018 y fue designado como el mejor pastelero del mundo 2015 por la lista The World’s 50Best Restaurants.










