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Dominique Crenn

La mejor cocinera del mundo en 2016 cruzó el Atlántico desde Francia a California para abrir su restaurante insignia, el Atelier Crenn, donde se ha convertido en una de las líderes del cambio gastronómico

csoriano
20 Noviembre, 2018

En la memoria de la chef francesa Dominique Crenn aún permanecen indelebles los recuerdos de acompañar a su padre, un político que la llevaba de pequeña a cenar a restaurantes con Estrella Michelín junto a un amigo de la familia, crítico gastronómico del periódico Le Telégrame. Así, entre comentarios sobre vinos, maridajes y sabores nuevos, la joven Dominique se forjó un gusto exquisito desde muy joven. Unas memorias que ahora recrea con pasión en el Atelier Crenn, su restaurante insignia, abierto en 2011 en San Francisco y que le valió convertirse en la mejor chef femenina del mundo en 2016.

«Lo más importante en mi cocina, lo número uno, es poder conectar con los sentimientos, con la memoria de mi vida. Mi cocina son memorias. Un chef debe estudiar las tradiciones y la cultura, son la base de la innovación», nos explica desde la orilla estadounidense del Pacífico, justo antes de empezar un nuevo turno en su restaurante.

Pero antes de meterse entre fogones, Crenn se licenció en Política, Economía y Comercio Internacional en París. Después llegó a California y enamorada de San Francisco, comenzó una aventura que la llevó a ganar el concurso Iron Chef en 2009, a ser la primer chef femenina en obtener dos estrellas Michelin en Estados Unidos y a ser reconocida como la mejor chef femenina del mundo en 2016, además, es miembro del jurado de The Basque Culinary World Prize. También estará presente como ponene en la próxima edición de Madrid Fusión. Su personalidad es tan singular que incluso inspiró el personaje de Colette Tatou en la película de Disney ‘Ratatouille’.

«En mis comienzos estuve trabajando con Jeremiah Tower y Mark Franz, en 1988, en el mítico Stars. Ellos me enseñaron a respetar los ingredientes, a los granjeros, los pescadores, a los propios animales…», confiesa la chef.

Uno de los pilares de su cocina es, como ocurre en la actualidad con gran parte de sus compañeros de gremio, lo sostenible. Aunque no lo considera una moda. «La sostenibilidad no es una moda, si no respetamos el planeta ni aprendemos de lo que nos rodea, de los productos, ¿qué somos? Un buen chef debe entender todo eso, ¿dónde vive? ¿quiénes son sus productores? Es básico y sí, es el futuro y el presente, también de este planeta», afirma ella.

Humildad y admiración

El hecho de ser elegida mejor cocinera del mundo no se le subió a la cabeza a Crenn, que logró mantener los pies en el suelo. A la cocinera francesa no se le caen los anillos tampoco a la hora de hablar de chefs españoles a los que admira. «Honestamente para mí fue algo maravilloso, sobre todo porque admiro a tanta gente de la que quiero aprender. No me considero a mí misma la mejor chef.  Por ejemplo en España me encanta Ángel León, Quique Dacosta, Elena Arzak, Paco Morales… Muchísima gente a la que considero buenísima, a la que amo», nos confiesa.

En cuanto al futuro, Creen continúa con paso firme y las cosas claras: «Mi siguiente paso es documentarme alrededor del mundo, de otras culturas, de otros ingredientes. Soy una chef curiosa y no puedo evitarlo, mi cocina está plagada de influencias».