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25 de Octubre de 2007

Según los últimos estudios realizados por la doctora Mónica Fernández Navarro, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, el ácido maslínico, procedente del orujo de la aceituna, ha ofrecido magníficos resultados en la alimentación de truchas arco iris criadas en piscifactorías.

Según publica la revista C@mpus Digital, “a partir del aislamiento del ácido maslínico del orujo procedente de la molturación de la aceituna, se empezó a investigar en las posibilidades de crecimiento que para peces como la trucha arco iris tiene este compuesto que funciona como inhibidor de serín-proteasas. Los resultados son claros: los peces cuyas dietas se completan con ácido maslínico crecen más y en menos tiempo, y mueren menos. Se ha observado que estos animales viven mejor, que sus escamas y aletas presentan un mejor aspecto y que el índice de mortalidad que se baraja normalmente en piscifactorías, entre el 5 y el 10%, disminuye prácticamente hasta cero.

Pese a que muchos aditivos funcionan como tóxicos en algunas especies, el ácido maslínico en truchas arco iris ha sido lo contrario. Las células de estos animales están mejor estructuradas si se les suministra este compuesto, cuya aplicación en la alimentación de animales ya está pendiente de patente a nivel internacional”.

Los experimentos se han prolongado durante 225 días en 3 años consecutivos para observar el proceso de crecimiento de los peces. Quizá con ellos sólo se consiga aportar una gota de agua más al perfeccionamiento de la cría de especies acuáticas en cautividad destinadas a la alimentación humana, pero cada paso en ese sentido es bienvenido –y más si lo realizan científicos españoles- ante la incertidumbre con que nos enfrentamos a un futuro en el que los pescados pueden llegar a considerarse lujos en el mercado.